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El cuidado de los pájaros Adolfo Pérez Agusti

El cuidado de los pájaros

Adolfo Pérez Agusti

Published
ISBN :
Kindle Edition
71 pages
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 About the Book 

Pequeños, frágiles, inquietos, entrañables y habitualmente esquivos, los pájaros son una de las criaturas más afortunadas de la naturaleza pues poseen el don más maravilloso de todos: volar. Con frecuencia envidiadas por el hombre e imitadas desdeMorePequeños, frágiles, inquietos, entrañables y habitualmente esquivos, los pájaros son una de las criaturas más afortunadas de la naturaleza pues poseen el don más maravilloso de todos: volar. Con frecuencia envidiadas por el hombre e imitadas desde hace siglos, las aves nos demuestran una y otra vez que nunca conseguiremos volar por nuestros propios medios y que necesitaremos para ello algún tipo de máquina o aparato que nos permita mantenernos en el aire. El ser humano puede nadar de modo similar a los peces, horadar la tierra como los gusanos, correr como los caballos, trepar como los monos y hasta construir viviendas complejas como las hormigas- todo eso lo puede hacer con la sola ayuda de sus manos, pero volar con sus propias facultades lo tiene vetado por la naturaleza. Por eso no nos debe extrañar que su frustración le lleve frecuentemente a privar a las aves de su don más preciado, el de volar, como si con ello quisiera demostrar que sigue siendo el ser más hábil en la naturaleza. Afortunadamente el hombre también es un buen protector de los animales, pues al enjaular a un pájaro también le está protegiendo y alimentando, y hasta podemos lograr que sean felices encerrados. De todos modos, nunca se olvide cerrarles la puerta de la jaula, puesto que basta con dejarla un poco entreabierta para que emprendan un veloz vuelo sin retorno. Mejor demostración sobre sus verdaderos deseos, imposible.Desdichadamente, para que puedan estar junto al hombre solamente se ha encontrado el incruento modo de encerrarles en una angosta jaula, pero esto que aparentemente parece un contrasentido (si les encerramos no podemos jugar con ellos), es el mejor medio para que no nos conformemos con verles volar en la lejanía. El sistema ha dado buen resultado, y nadie puede negar que la mayoría de los pájaros de jaula logran ser felices y desarrollarse perfectamente, al menos si lo evaluamos escuchando sus trinos, síntoma inequívoco de que todo está en orden en su vida.Delicados y casi siempre bellos, los pájaros enjaulados parecen no aportar nada a las personas, pero cuando la pequeña mascota cae enferma y mucho más cuando muere, todo el hogar se queda mudo de tristeza durante unos días. Tan delicada es nuestra relación con ellos que les solemos poner nombres en diminutivo y les llamamos así esperando una respuesta que nos haga ver que nos han entendido, aunque reiteradamente el coloquio entre aves y humanos sigue siendo imposible. Tan alejados están de nuestra propia escala evolutiva que salvo especies muy concretas, como los loros, resulta difícil que puedan vivir en plena libertad dentro de los hogares del mismo modo que lo hacen perros y gatos, ni siquiera a cambio de comida.La naturaleza también parece poco acogedora con los pájaros, con tantos depredadores sumamente poderosos a su alrededor y un clima hostil tanto en verano como en invierno, pero si ellos han conseguido evolucionar y sobrevivir desde hace milenios, con seguridad nos acompañarán otros tantos años. Por todo ello, si usted adquiere un pequeño pajarillo, un recién nacido, el cual apenas parece darse cuenta del inmenso mundo que existe fuera de los barrotes de su jaula, sepa que cuidándole y alimentándole con cariño seguramente conseguirá que sea feliz. Y es que comida y cama son dos cosas que todos queremos, especialmente si nos las dan gratis.